Por eso me encanta; por eso y porque este libro en concreto contiene una importante e interesante "base de datos" de lectura: aporta un buen número de títulos clásicos a los que echar mano en caso de duda existencial frente a las estanterías de la biblioteca cuando no se sabe muy bien cuál coger.
Pero el aspecto que más me atrae del libro es, como no, el misterio. Y no me refiero a misterio como a sinónimo de intriga, que también, sino como a sinónimo de arcano. Lo mejor de todo es que el autor (y por tanto el protagonista) es un descreído en este campo. Se afana en aclarar y argumentar que nada de carácter preternatural tiene cabida en una mente racional... y a pesar de ello, introduce al lector poco a poco y sin remedio en un ambiente siniestro de hechos poco explicables.




